Para empezar convendría explicar que es la Dislexia. Tal como se expresa en la definición consensuada por la Asociación Internacional de Dislexia (IDA, 2002; Lyon, Shaywitz y Shaywitz, 2003), esta se considera una Dificultad Específica de Aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico, caracterizada por la presencia de dificultades en la precisión y fluidez en el reconocimiento de palabras (escritas) y por un déficit en las habilidades de decodificación (lectora) y deletreo (ortografía). Estas dificultades son normalmente consecuencia de un déficit en el componente fonológico del lenguaje y se presentan de manera inesperada ya que otras habilidades cognitivas se desarrollan con normalidad y la instrucción lectora es adecuada. La dislexia es el trastorno de aprendizaje más frecuente entre la población de edad escolar, cuya prevalencia se estima entre un 5 y un 17%, (Shaywitz, 1998), siendo más frecuente en niños que en niñas.

Dislexia y habilidades visuales

Según un estudio publicado en 2017 titulado “EVALUACIÓN DE LA OCULOMOTRICIDAD Y DE LA PERCEPCIÓN VISUAL EN ESTUDIANTES CON DIFICULTADES ESPECÍFICAS DEL APRENDIZAJE” en el que se comparaban las habilidades visuales de un grupo de alumnos con dificultades de aprendizaje como la Dislexia o el TDAH concluía que estos niños presentaban unas habilidades visuales significativamente inferiores respecto al grupo de control. En los niños con Dislexia se encuentran frecuentemente problemas de oculomotricidad, tanto en los movimientos de seguimiento como en los sacádicos (aquellos que hacemos para cambiar nuestra mirada de una palabra a otra).

Otra de las características que habitualmente nos encontramos en la consulta con los niños diagnosticados de Dislexia es una baja integración centro-periferia. ¿y que es esto te preguntaras?. Si levantas la cabeza de este texto y miras hacia lo lejos (la tele, la ventana, etc) y miras a un punto fijamente, verás que sin mover los ojos eres capaz de ver otras cosas alrededor, quizás un jarrón, un árbol, un libro. Pues eso lo puedes hacer gracias a tu visión periférica.

Los niños con baja integración centro-periferia se distraen con facilidad al sobresaltarse por todo aquello que entra en su campo de visión periférica. Tienen también una velocidad lectora menor ya que para leer rápido debes tener una buena visión periférica para anticipar DONDE tienen que saltar tus ojos en la pagina. Haced una prueba, intentar leer este articulo a través de un cilindro pequeño como el de un tubo de papel de aluminio… ¿os ha resultado difícil o molesto? Eso es porque habéis eliminado la visión periférica que os ayuda a saber DÓNDE está la siguiente palabra o DÓNDE tengo que mover los ojos para saltar de linea. Pensad en conducir a través de ese mismo tubo, imposible ¿verdad?

 

Cómo la Optometría Comportamental puede ayudar a los niños con Dislexia.

La Terapia visual consiste en procedimientos individualizados destinados a mejorar aquellas habilidades visuales que están interfiriendo en el desarrollo de la persona. En el caso de la Dislexia habitualmente son: la oculomotricidad, la relación centro-periferia, la memoria visual, la discriminación visual y la constancia de forma. Mejorando estas habilidades mejoraremos también el rendimiento en la lectoescritura, y haremos que el niño sienta menos agobio y estrés ante las tareas diarias. Consulta con un Optometrista Comportamental.

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