La Optometría es la disciplina que se encarga del desarrollo y el funcionamiento del sistema visual, sus cambios no patológicos y los tratamientos ópticos, así como la normativa de salud e higiene del ojo. Todo optometrista tiene la función de apercibir, descubrir y solucionar problemas visuales para poder mejorar la eficacia y el rendimiento del sistema visual.

La Optometría ha desarrollado diferentes especializaciones:

  1. Optometría Clásica: Detecta y corrige los problemas refractivos que afectan a la agudeza visual.
  2. Optometría Funcional: El problema visual se debe a un mal funcionamiento del sistema visual. Cuando mejora el funcionamiento del sistema, desaparecen los defectos.
  3. Optometría Comportamental: Trabaja la visión en relación con el resto de los sentidos, y especialmente con el sistema motor. Trabaja a partir de la idea que el ser humano tiene actitudes relacionadas con el estímulo y cuando se cambia el estímulo, existen alteraciones en el comportamiento.

Si profundizamos un poco más en el concepto de Optometría Comportamental-Cognitiva se observa que es una especialidad de la Optometría que estudia el campo del Desarrollo y del Aprendizaje. Su objetivo es encontrar el equilibrio de la visión con el resto de los sentidos y el correcto rendimiento de la información visual por el sistema nervioso.

La metodología de trabajo se basa en el diseño de tratamientos pensados para ayudar a desarrollar habilidades y, así, perfeccionar el rendimiento escolar, laboral o incluso deportivo. Muchas veces, también se utilizan técnicas específicas, como Syntonic, en algunas disfunciones visuales.

El Optometrista Comportamental-Cognitivo es un experto que evalúa distintas capacidades que afectan a la visión cómo es el desarrollo motor, la percepción o la campos visuales, entre otros.