Cualquier imagen que visualizamos con cada uno de los ojos se une, lo que nos permite percibir la realidad en tres dimensiones. Es decir, cuando estamos mirando un objeto, los dos ojos se centran en él a a la vez, de forma que los ejes visuales de cada uno de ellos se combinan.

Esta capacidad se denomina estereopsis y es clave para poner en práctica tareas como jugar a la pelota, percibir los objetos en movimiento, calcular la velocidad y la distancia…

La visión binocular aparece cuando la información captada por cada ojo se mezcla en nuestro cerebro para conseguir una apreciación del medio ambiente en términos de espacio, tamaño y distancia.

Hay dos tipos de disfunciones relacionadas con la binocularidad, que se denominan estrábicas (uno de los ojos está desviado, lo que físicamente impide la visión binocular) o no estrábicas.

Estos son los tipos de estrabismo que impiden una buena visión binocular:

La disfunción no estrábica viene asociada cuando se realizan tareas prolongadas en visión próxima, como por ejemplo en el acto de leer. Estas son algunas de las disfunciones binoculares no estrábicas más comunes:

  • Exceso de convergencia: los ojos concurren más cerca del papel.
  • Insuficiencia de convergencia:  El eje visual de ambos ojos concurre más allá del plano del papel.
  • Inflexibilidad binocular: hay problemas para hacer cambios con agilidad y flexibilidad de cerca de lejos.

Estos son algunos de los signos o síntomas de la existencia de una disfunción binocular:

  • Se utilizan los dedos para guiarse en la lectura.
  • Se produce un exceso de fatiga o cansancio desmesurado.
  • Se tapa un ojo durante el acto de leer.
  • Se frota los ojos con frecuencia.
  • Se apoya la cabeza sobre el brazo al leer y escribir.
  • Se produce visión doble recurrente

La mayoría de estos signos y síntomas de la disfunción binocular se pueden tratar a través de la Terapia visual.